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Claves para volver a las rutinas con niños

Claves para volver a las rutinas con niños

La época de Navidad puede ser, para papás y mamás, un cuento maravillosamente mágico, o un túnel de luces y sombras en el que difícilmente se vislumbra la salida. Seguramente tú, que estás leyendo esto, estas Navidades –además de poco normales- te hayan resultado una mezcla de momentos fantásticos, con otros un poco más amargos. (Si es que en la variedad está el gusto, ¿no?)

Y como bien sabrás, todo esto se debe al descalabro total de las rutinas, sumado a la montaña rusa de nervios y emociones intensas. Porque, independientemente de vuestras tradiciones familiares, habrán sobrevolado por vuestros hogares unos que otros seres mágicos invisibles… y no hay nada que genere más ansiedad en nuestros queridos duendecillos de carne y hueso, que aquello que no pueden ver, y que además está dotado de súper poderes.

La buena noticia queridos papás y queridas mamás, es que todo tiene un final, y ese final, ¡ha llegado! Ahora toca la cuesta de Enero, que más que económica es emocional, y tiene nombre propio: RUTINAS.

La experiencia te hace saber que no será fácil, pero no por eso debes decaer, porque por experiencia también sabrás, que es lo mejor y casi lo único que funciona para mantener la estabilidad en el hogar, para que tus hijos coman y descansen, y sobre todo, para que nuevamente se encarrilen en el sendero del aprendizaje.

¿Pero cómo volver al buen camino sin gritos, sin llantos, y sin imposiciones?

Ya quisiéramos tener a una Mary Poppins en cada casa para que desatara su magia y pusiera a todos firmes y en orden. Pero lo cierto es que cada familia es un micro mundo que tiene su propio sistema y que cada papá y mamá hace lo mejor que puede adaptándose a las realidades y necesidades de cada uno.

En la siguiente lista no encontrarás nada mágico, pero seguro que arrojará un poco de luz en tu inicio de año y, con suerte, alguna que otra solución.

Para aligerar la carga o connotaciones negativas que puede traer consigo la propia palabra, no hay más que entender que la RUTINA es sencillamente un ritmo de vida. Y por supuesto, ese ritmo no puede ser el mismo para un adulto que para un niño. Por eso, para reiniciarte en la rutina de tu hogar, lo mejor es que tus pequeños sean partícipes en la definición de ese ritmo.

Por ejemplo: Cepillarse los dientes después de desayunar, o antes de salir de casa para ir al cole; ducharse antes o después de cenar; leer un cuento para dormir o mejor escuchar música. Cómo verás, son muchas las actividades en las que tus hijos pueden sentirse más cómodos si escogen cuándo hacerlas.

El tiempo es oro, pero en manos de un niño puede convertirse en agua… y eso desespera enormemente a los adultos. Para que las actividades no sean eternas, resulta positivo anticipar el inicio o el fin de la misma.

Por ejemplo: contar hasta veinte para recoger la mesa; cantar una canción para que se cepille los dientes; cuando papá termine de preparar la merienda tenéis que estar todos vestidos para ir al parque; cuando mamá se ponga la chaqueta tenéis que estar todos preparados en la puerta para salir de casa. Verás cómo poco a poco van cogiendo el ritmo y son más conscientes del tiempo.

Resulta agotador repetirle a los niños lo que tienen que hacer durante todo el día… y parte de la noche. Lo que los adultos no tienen en cuenta es que también es agotador y muy molesto para sus hijos recibir órdenes constantemente. Además, muchas veces parece que “pasen” deliberadamente de las rutinas porque, ¿quién no sabe que hay que lavarse las manos antes de comer?! Pues tu hijo seguramente lo sabe, pero también es muy probable que su cabecita esté ocupada en esos momentos por unicornios de colores o alienígenas invasores, y lavarse las manos ha pasado al baúl de “las cosas menos importantes del mundo”.

Lo mejor es facilitarles el trabajo con un horario o lista en el que aparezcan las rutinas más importantes por orden, y pegarlo en un lugar visible para que puedan consultarlo cuando se les “olvide” qué toca hacer. Al principio seguramente tendrás que recordarles mirar el horario, pero con el tiempo, lo harán por si mismos, y al final, harán las rutinas de forma sistemática.

Recoger los juguetes y la ropa es en muchos hogares, el centro de las discusiones. La gran clave es que “menos es más”, pero con niños en casa, “menos” es siempre “más”, y después de Navidad, “más” es “mucho más”. Prueba a encontrar un sitio para cada cosa: armarios, repisas, cajones, o cajas, y etiquetarlos. Los niños muchas veces no recogen por pereza, porque el juego ya acabó; pero muchas otras veces es porque no tienen claro dónde guardar los juguetes o la ropa o los zapatos.

Tres ingrediente fundamentales que no pueden faltar para la vuelta a la rutina son: flexibilidad, empatía, y perseverancia. Piensa que no será fácil para ti, pero tampoco para tu hijo. Cada uno tiene su propio biorritmo, sus intereses, y capacidades. Aguanta el envite, porque cuando las aguas vuelvan a su cauce, la vida será más dulce.

 

Cómo premiar a los niños por volver a la rutina

¿Cómo premiar a los niños por volver a la rutina?

Premiar a los niños por “entrar” en rutina puede ser un arma de doble filo. Evidentemente si le das un caramelo cuando “hace las cosas bien”, repetirá la acción varias veces. Pero cuando quiera un caramelo y no se lo des, es muy probable que decida “hacer las cosas mal”, para que más adelante lo vuelvas a premiar.

Cuando se hacen las cosas bien y se sigue una rutina, el premio es para toda la familia, y no es otro que estabilidad y bienestar. Porque así hay más tiempo y energía para jugar, probar cosas nuevas, y pasar más tiempo con los hijos. Este debe ser el verdadero premio, y como tal, debes transmitirlo a tus peques.

Y si tú tienes alguna otra fórmula mágica en tu maleta que te haya funcionado con tus hijos, por favor, compártela con nosotros en los comentarios, porque como bien sabes: toda ayuda es poca cuando se trata de volver a la rutina con niños pequeños en casa.

¡Feliz vuelta a la rutina!

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