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¿Cómo es el proceso de aprendizaje de idiomas cuando somos niños?

¿Cómo es el proceso de aprendizaje de idiomas cuando somos niños?

El ser humano nace con la capacidad neurológica de adquirir varios idiomas a la vez de manera natural y sin esfuerzos.

Esto se debe a que el cerebro almacena todos los fonemas a los que es expuesto constantemente, y de igual manera, desecha aquellos que habitualmente no utiliza.

Aunque el niño adquiera varios idiomas desde su nacimiento, seleccionará su lengua materna en base al contexto y vínculos con las personas que le rodean.

Por eso, hogares bilingües donde cada progenitor habla una lengua, los niños son capaces de seleccionar el idioma para comunicarse con cada uno de sus padres, e incluso adquirir un tercer idioma para comunicarse en el colegio si fuera necesario.

Pero aprender idiomas va más allá de la capacitación para comunicarnos. Carlomagno dijo que “hablar otro idioma es como poseer una segunda alma”, y esto es porque las palabras, las entonaciones, y la caligrafía, están cargados de historia y emociones.

Cada idioma tiene sus particularidades, y estas responden a la manera de ser de las personas que lo hablan. 

Por ejemplo: los aborígenes australianos viven tan conectados a la naturaleza que en lugar de utilizar las referencias de izquierda, derecha, delante o detrás, utilizan la orientación geográfica norte, sur, este y oeste.

La manera más profunda de conocer una persona, una cultura, o un país, es hablando su idioma.

La clave para aprender idiomas: el oído

El cerebro nace con la capacidad neurológica de aprender tantos idiomas como a los que sea expuesto, y esto solo puede hacerlo a través del oído.

A través de los estímulos que reciba el oído, el aparato fonador desarrollará sus capacidades para reproducir sonidos. 

Por esto, es el oído la clave para aprender idiomas, ya que influye sobre el pensamiento y las estructuras del lenguaje que adquirimos desde antes de nacer.

Cada idioma tiene una frecuencia diferente. Al nacer, los oídos están abiertos a todas las frecuencias del lenguaje.

Sin embargo, con el tiempo, el oído solo sincroniza las frecuencias comunes del medio lingüístico que le rodea, y desecha aquellas que no le son útiles.

De esta manera limitamos la capacidad del aparato fonador, ya que la voz solo reproduce los sonidos que puede captar el oído.

Por el contrario, si desde el nacimiento, o incluso antes, se estimula el oído con múltiples idiomas, el espectro de frecuencias se amplía y el aparato fonador ganará capacidades para reproducir sonidos y acentos en otras lenguas diferente a la materna.

Ventana de oportunidad: nacemos preparados para hablar varios idiomas.

Llamamos Ventana de Oportunidad al período que comprende desde los 0 a los 7 años de edad, ya que el cerebro se caracteriza por la plasticidad que le permite adoptar formas según los estímulos que le motivan a crecer.

A partir de los 7 años esta capacidad disminuye para dar paso a la especialización, donde el cerebro hace limpieza de todo aquello que no usa con frecuencia, para dejar espacio a la adquisición de nuevos conocimientos que considera útiles para su desarrollo y supervivencia.

Los límites de los niños los marcamos los padres. Pero qué pasaría si no pusiéramos barreras para el aprendizaje y por el contrario, estimuláramos a nuestros hijos más allá de nuestros propios conocimientos como adultos. Sería maravilloso, ¿no crees?

Etapas de aprendizaje de idiomas en los niños

Si quieres sumarte a la estimulación temprana de tu bebé y derribar todos los límites preconcebidos para que tu hijo/a forme parte de la generación multilingüe del futuro, es importante que conozcas el proceso de aprendizaje de idiomas según la etapa en la que se encuentre.

Aprendizaje en la primera infancia de 0 a 3 años.

En esta etapa los estímulos lingüísticos se reciben de manera natural y fluida, sin ningún tipo de discriminación ni filtro por parte del cerebro.

Por eso, es fundamental aprovechar esta etapa para que el niño esté en contacto con los idiomas de manera clara, continua y estable.

Aprendizaje en la infancia de 3 a 6 años.

El cerebro continúa predispuesto a aprender, ser estimulado, y seguir creciendo. Sin embargo, el proceso ya no es tan fluido y, aunque requiere igual constancia de exposición al idioma, hay que enfocarse en despertar la curiosidad del niño y captar su atención.

Aprendizaje en la niñez de 7 a 12 años.

En esta etapa el proceso pierde fluidez y naturalidad, ya que el cerebro está preparado para razonar y resolver problemas concretos, y eso es lo que busca entrenar.

Si las dos etapas de aprendizaje anteriores se aprovecharon con efectividad, es el momento entonces de explotar las nuevas estructuras cerebrales para introducir gramática con ejemplos y experiencias concretas, y evitando al máximo conceptos abstractos. 

Aprendizaje después de los 12 años.

En esta etapa el cerebro alcanza las capacidades de un adulto: puede plantear hipótesis, valorar posibilidades, y adquirir conceptos abstractos.

Ha llegado el momento de “dar salida” a todo lo adquirido y generar situaciones para la expresión, exploración, y consolidación de mapas mentales, para seguir aprendiendo.

Como verás, el aprendizaje de idiomas desde temprana edad es un proceso natural y su enseñanza responde a los criterios de la neurociencia.

Si quieres profundizar más en este tema, o tienes alguna pregunta, deja tu comentario en este post y un especialista del Equipo de Pedagogos de Baby Brain resolverá tus dudas.

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Lo natural es que hablen idiomas