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Niños que no quieren comer ¿Qué puedo hacer?

Niños que no quieren comer ¿Qué puedo hacer?

Que los niños no quieran comer puede llegar a convertirse en un auténtico problema para muchos padres y madres.

El estrés que puede llegar a generar tanto en adultos como en pequeños puede hacer que las comidas, en vez de ser un momento agradable y de reunión familiar, se conviertan en una pesadilla.

Son muchas las dudas que, como padres, se nos presentan en estos momentos: ¿qué es lo que debería hacer en esta situación? Algunos optan por dejarles que no coman hasta que ellos mismos sean los que pidan alimento.

Por otro lado, hay quienes recurren a “sobornos” como regalos, premios o directamente les obligan a ello.

Antes de tomar ninguna postura debes de tener en cuenta una serie de cosas:

Cuando los niños son bebés tenemos la sensación de que comen mucho, ya que la demanda de leche se realiza a cada pocas horas. De hecho, es verdad que comen bastante, ya que es la etapa de su vida en la que más crecen.

Sin embargo, cuando los bebés empiezan a ingerir comida sólida, el tiempo entre ingesta e ingesta se dilata dando la sensación de que están comiendo menos. Además, no necesitan comer tanto.

Lo verdaderamente importante es que tengan en su organismo los nutrientes esenciales para su correcto desarrollo como los minerales, el calcio o las vitaminas.

El hecho de que un niño o niña no quiera comer puede indicar alguna enfermedad o que sea algo relacionado con su conducta, por lo que deberemos estar atentos:

  • Por norma general, cuando el rechazo se produce a cualquier tipo de alimento, suele estar relacionado con algún tipo de problema en su salud: gastroenteritis, infecciones en las vías respiratorias, etc. Debes tener en cuenta que esto es algo puntual que no se va a prolongar en el tiempo.
  • Cuando la causa es conductual, el niño o la niña tiende a rechazar alimentos de manera selectiva.

¿Qué errores evitar para conseguir que el niño coma?

Uno de los mayores errores que cometemos los padres con aquellos niños que no tienen gran disposición para comer es recurrir a los premios, sobornos y chantajes acompañados de frases como: “Si te comes todo te voy a regalar/llevar/comprar…” Y del otro extremo están las amenazas: “Si no te comes todo te quito/no vas ir/ te quedas sin…” que lo que consiguen es el efecto contrario al que queremos.

A continuación vamos a mencionar algunos consejos para que tu peque asocie el momento de la comida con algo “bueno”:

Evita distraerle para meterle comida en la boca:

Son muchas las maneras que inventamos los padres para poner en su boca algo de alimento cuando nuestros hijos no quieren comer. Con las últimas tecnologías abusamos de los dispositivos móviles, la televisión, las tablets, etc. Usamos lo que tenemos a mano para quitar su atención de la comida y esto es un error. Deja que tu hijo o hija experimente con las texturas y sabores, háblale de lo que tiene sobre el plato: de dónde viene, cómo se produce o cultiva, sabores parecidos. Lo ideal es que establezca una relación positiva con los alimentos.

No le hagas promesas a cambio de la comida:

Comer debe ser un acto natural con el que el niño debe disfrutar sin que por ello tenga que recibir algo a cambio. Muchas veces intentamos persuadirlos para que coman con argumentos como “la abuela se pondrá contenta”, “Papá Noel traerá muchos regalitos”, “podrás acostarte un poco más tarde”, etc. Así, lo único que conseguirás será que, no sólo con la comida sino en cualquier ámbito de su vida, el peque quiera algo a cambio de hacer cualquier cosa.

Evita utilizar amenazas si no quiere comer:

Utilizar amenazas con la comida puede ser lo más contraproducente que puedes hacer, ya que estarás consiguiendo que asocie el momento de comer con algo negativo. Las amenazas pueden ser de muchas formas, que vemos sin importancia pero que realmente repercuten en su problema: “Si no comes no me verás nunca más”, “Si no comes vendrá el hombre del saco”, “Si no comes le diré a papá que eres un niño malo”. Estarás dañando su autoestima e induciendo miedos innecesarios.

Forzarle a comer:

Bajo ningún concepto fuerces a tu hijo o hija a comer. Esta experiencia para ellos puede llegar a resultar traumática y dejarles malos recuerdos para el resto de su vida. Como padres debemos cuidar de que el desarrollo de nuestros hijos sea el adecuado en todas las facetas de su vida. ¿Cuántas veces has visto a padres taparles la nariz a sus hijos y meterles comida en su boca? Ni que decir tiene que puedes incluso hacerles daño a su salud, provocándoles vómitos.

Evita proporcionarles su “Menú” alternativo:

Muchas veces, por conseguir que los niños coman algo, accedemos a que sean ellos los que elijan qué comer en cada momento. Esto no sólo es un trastorno para nosotros al tener que cocinar varios platos para la familia, sino que nuestros hijos finalmente siempre estarán comiendo los mismos alimentos. Esto va a provocar un déficit en su alimentación ya que les estará faltando numerosos nutrientes en su organismo.

Si detectas que hay una serie de alimentos que tus hijos rechazan intenta buscar otras alternativas parecidas que les suministren lo que necesitan.

Evita que “piquen” entre horas:

Si tu hijo o hija es de poco comer, imagina si entre las principales comidas del día les permitimos que coman algo de su gusto (que normalmente suele ser poco saludable). Intenta evitar en la medida de lo posible que esto suceda: la idea es que lleguen a la hora de comer con el mayor hambre posible, teniendo así una oportunidad para que accedan a probar algo nuevo.

Sé el ejemplo de una buena alimentación:

De seguro que muchas veces has escuchado que “los hijos hacen lo que ven”. Y es que nuestras propias preferencias, en cuanto a alimentación se refiere, van a influir en la selección de alimentos que hagan nuestros pequeños.

A ellos, al igual que a nosotros, no les gusta toda la comida y por esto, debemos aprovechar aquellos que sean sanos y de su agrado para introducirlos en diferentes formas. Procurad comer también vosotros sano.

¿Qué es la Neofobia?

En lo que a la comida se refiere, es la negación sistemática a probar alimentos nuevos bajo ningún concepto. La Neofobia está ligada a mecanismos de defensa propios de la especie que, instintivamente, se niega a probar algo nuevo para protºegerse.

Por eso, es esencial que desde edades tempranas introduzcamos a nuestros hijos en una alimentación variada y sana llena de frutas, verduras y legumbres acordes a su edad.

No desesperes si tu peque se niega a comer algo en concreto: sigue insistiendo ya que con el tiempo se habituará a ello y terminará comiéndolo. Eso sí, ármate de grandes dosis de paciencia y no desistas porque lo conseguirás.

Consulta a tu pediatra

En definitiva, debemos conseguir que la comida sea en un momento agradable, en el que además de alimentarnos, podamos disfrutar en familia.

A pesar de que tu hijo o hija coma poco, debes conocer cuál es la opinión de tu pediatra con una evaluación: si está sano y su crecimiento es el adecuado no te preocupes en exceso. Continúa intentándolo pero con la certeza de que él o ella está bien.

Esperamos que estos consejos os ayuden con la alimentación de vuestros peques. ¡Nos vemos en Babybrain!

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